Turistificación

En relación con los artículos sobre gentrificación y gentrificación comercial, podemos hablar de otro fenómeno fuertemente vinculado: la turistificación.

¿Por qué será que tenemos en nuestro imaginario representaciones de ciudades que necesitamos conocer antes de morir? Las vimos en películas, oímos hablar de ellas, escuchamos su nombre en canciones… Necesitamos conocerlas. Pero no nos hemos puesto a pensar en que no somos los únicos. Muchos, muchísimos son los que comparten las mismas imágenes, comparten el mismo sueño y se trasladan a visitarlas. Entonces, ¿qué sucede con estas ciudades condenadas a ser permanentemente visitadas?

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Lavapiés, Madrid (Todas las fotos son tomadas por Despaseando)

El turismo tiene un gran impacto en la vida de las personas de estas ciudades turísticas, y desde hace años se está analizando que este impacto no viene de la mano de mayor y mejor trabajo y oportunidades para los locales como normalmente se cree.

Para empezar, la masiva llegada de turistas en diferentes épocas del año, impide el normal desarrollo de las relaciones sociales de esa ciudad. Los lugares están tomados por las personas que los visitan y por las fiestas que muchos de ellos hacen, impidiendo un normal desarrollo de la vida urbana para los que viven allí. Los espacios públicos, por ejemplo, se transforman en lugares de atracciones llenos de bares para los visitantes, perdiéndose así los espacios de calidad, esenciales para una vida urbana, social y vecinal plena.

Cuando en los barrios hay más turistas que residentes, se erosionan por un lado, los lazos vecinales, los encuentros en las plazas, la solidaridad que se crea entre quienes viven cerca, y por el otro, la fortaleza de los residentes para plantear sus reivindicaciones en cuanto a servicios de salud, educación y vivienda, por ser menos y por estar el gobierno y el mercado orientados a satisfacer las demandas de la población de paso.

Por otro lado, este fenómeno implica la reconversión de los comercios de las zonas turísticas. Quienes están de paso no tienen las mismas necesidades de consumo que quienes allí viven. Los comercios de primera necesidad comienzan a desaparecer, y son reemplazados por cafeterías, restaurantes, tiendas de souvenirs y de diseño. Esto está relacionado con lo tratado en relación a la gentrificación comercial. Los antiguos mercados de abasto que proveían de alimentos a los vecinos, se han convertido en una atracción turística, cambiando no sólo su oferta sino a los mismos comerciantes. Ejemplos de este fenómeno en ciudades españolas son los mercados de San Miguel en Madrid y La Boqueria y Santa Catalina en Barcelona. Pero no son sólo los mercados, todas las tiendas van transformándose en boutiques de diseño y en restaurantes para recibir al flujo de visitantes.

A su vez, otro fenómeno que afecta fuertemente a las ciudades turísticas es la llegada de nuevas plataformas de turismo alternativo como Air B&B. Muchos departamentos que usualmente eran de alquiler para residir por períodos prolongados, se dedican ahora al alquiler temporal, con un gran porcentaje de los mismos que no están habilitados como tales. Estas nuevas formas de alquilar pisos turísticos sin necesidad de estar inscriptos en los registros y por ende, sin pagar impuestos, permite que esta sea una actividad rentable, mucho más rentable a veces que tener inquilinos de larga duración en los departamentos. Es así que en los barrios más visitados, resulta cada vez más difícil encontrar departamentos para alquilar, y si se los encuentra, los precios buscan obtener más de lo que se ganaría si se utilizara los mismos como departamentos turísticos, por lo que se tornan muy costosos.

El fenómeno de Air B&B es un problema importante. La falta de regulación de esta modalidad de alquiler hace que cada vez haya más viviendas ofertadas en esta plataforma. Y no sólo son viviendas que son sub-alquiladas por personas que ya viven en esos departamentos y que deciden alquilar una habitación o alquilar su casa cuando salen de viaje. En esta plataforma, también se encuentran departamentos que no están habitados y que se ofertan como alojamientos, muchos de los cuales están bajo las manos de empresas o fondos de inversión que se ocultan bajo un nombre ficticio y se dedican a la hostelería sin pagar impuestos por esta actividad. Esto no sólo conlleva la importante consecuencia mencionada de la falta de pisos disponibles para los habitantes reales y la suba del precio de alquiler de la vivienda. Este fenómeno implica también que una ciudad sea visitada por turistas que no aportan en el pago de impuestos en el alojamiento, por lo tanto esos impuestos tampoco se derivan a servicios públicos que estas personas utilizan, como el transporte público o la recolección de residuos.

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Lavapiés, Madrid (Todas las fotos son tomadas por Despaseando)

El mito de que el turismo permite el desarrollo, también está siendo atacado. El turismo está asociado a una gran cantidad de trabajos precarios. Los ingresos del turismo no están distribuidos socialmente, por lo que quienes se benefician no son todos los habitantes de esos lugares sino los empresarios dueños de los establecimientos hoteleros, de los lugares de ocio y de los restaurantes y comercios de alto nivel. Los empleados, si bien cobran salarios derivados del turismo, suelen estar mal pagados, trabajar bajo malas condiciones laborales o estar atados a la precariedad del trabajo temporal por estaciones.

Como podemos ver, las consecuencias de la turistificación son amplias y complejas, sobre todo en un escenario en el que este fenómeno se ha vuelto masivo en las últimas décadas.

Para finalizar, en relación a este artículo, la redactora no tiene respuesta a este problema todavía, no tiene una solución más que estar a favor de una mayor regulación de esta actividad. Es un tema complejo, que nos toca a todos aquellos a los que nos gusta viajar.

Si bien por el momento sigo reflexionando sobre el tema, sí considero que es necesario que pensemos acerca de qué tipo de turismo hacemos, qué tipo de turismo promueven nuestras ciudades, y si con nuestras actitudes y actividades estamos contribuyendo a dificultar la vida de los pobladores del lugar que visitamos. Ante todo, esto nos llevará a reflexionar más hondamente sobre el impacto que nosotros también generamos al viajar.

Esta reflexión recién empieza, hay mucho por analizar sobre el fenómeno del turismo, el cual es la versión de la gentrificación en la que el desplazamiento es producido no ya necesariamente por una clase con nivel adquisitivo más alto (puede serlo, y lo es también)  pero por personas que tienen la característica de ser turistas.

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