Marketing de Ciudad: la ciudad como producto

Muchas ciudades, en el contexto global actual, buscan captar los flujos internacionales de inversiones, empresas y personas para su propio beneficio y desarrollo económico. Con este fin, deben competir entre sí por ser las más atractivas para captarlos.

Para ello, las ciudades desarrollan lo que se conoce como Marketing de Ciudad o Marketing Urbano, una herramienta que construye y promueve la imagen atractiva de la misma con el objetivo de recibir beneficios económicos provenientes del turismo y de las inversiones internacionales en la ciudad.

El marketing de ciudad busca que esta sea lo más llamativa y única posible. La ciudad misma a través de la construcción y venta de su imagen se vuelve entonces la principal mercancía.

El marketing urbano para este fin, hace uso tanto de la renovación física de los espacios y las infraestructuras, muchas veces deficientes o deterioradas, como de las creaciones de arquitecturas e instituciones que revaloricen el territorio.

Muchas veces, esta herramienta utiliza eventos internacionales de renombre para, por un lado, llamar la atención sobre la ciudad y captar «turistas de congresos», y por el otro, promover la creación de infraestructuras y edificios con motivos de este evento, que den reconocimiento a la ciudad.

Un proceso vinculado es el de la «monumentalización de la arquitectura» y de la «arquitectura de franquicia», es decir, la edificación de arquitecturas monumentales y llamativas por parte de arquitectos de renombre, que no tienen una relación cultural con la ciudad en la que se construye o con sus habitantes.

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Metropol Parasol, «Las Setas», Sevilla.

Monumentos como Las Setas (Parasol Metropol) en Sevilla, podrían situarse para Ibán Díaz autor de «Sevilla, cuestión de clase: Una geografía social de la ciudad» en cualquier lugar del planeta, siendo edificios desvinculados de su entorno histórico. La arquitectura se desentiende de la cultura del entorno en el que se ubica, muchas veces irrumpiendo el paisaje de la ciudad.

El problema puede aparecer cuando estas obras no dan respuesta a una necesidad o interés de la población, generando que muchas veces estas construcciones espectaculares sean abandonadas o infra-utilizadas debido a que las personas no se apropian de ellas o no hay interés suficiente en mantener su uso posteriormente. Ejemplos de esto son las construcciones que se realizan pensando en la candidatura a los Juegos Olímpicos, las cuales suelen tener poco uso posteriormente en relación a las grandes inversiones que se hicieron para edificarlas, como el Estadio Olímpico La Cartuja en Sevilla o La Caja Mágica en Madrid.

Otro problema relativo a esta estrategia de marketing de ciudad y de eventos internacionales que promuevan la captación de capitales y del turismo, es que muchas veces las políticas se orientan a este fin y olvidan los intereses, realidades y necesidades de quienes habitan las ciudades. La ciudad se construye para intereses que no son los de sus pobladores y las cuantiosas inversiones no se orientan q satisfacer las necesidades reales de la población.

La herramienta del marketing urbano a la hora de aplicarse en las ciudades europeas, ha sido generalmente orientada a una parte específica de la ciudad: el centro urbano, o como muchas veces se lo llama, el centro histórico. Es en el centro donde mayormente se juega la apuesta por la atracción de los capitales, inversiones y turistas, y donde se ponen en práctica las políticas públicas urbanas de embellecimiento y desarrollo en relación con esta estrategia. El centro se torna un lugar primordial en la construcción de la imagen de una ciudad, siendo en este donde se suelen concentrar los edificios históricos más antiguos y llamativos de la misma.

El centro pierde de esta manera su característica de barrio habitado por la ciudadanía y se transforma en un espacio dedicado al ámbito de los servicios, especialmente aquellos relacionados al turismo. Este espacio se convierte así en un “museo al aire libre”, en el que se descuidan los servicios necesarios para los habitantes del barrio. Los mencionados procesos son conocidos por estar íntimamente vinculados a la gentrificación de los barrios y de los comercios.

Si bien el marketing urbano busca volver única la imagen de una ciudad, estas herramientas son utilizadas en numerosas ciudades de manera similar, pudiéndose hablar de un modelo de intervención de ciudades que se ha ido estandarizando y que consiste tanto en la reconversión del centro como en la instalación de arquitecturas monumentales, lo que implica una creciente homogeneización física y funcional en las áreas de distintas ciudades.

El marketing urbano, el cual busca diferenciar la ciudad y venderla como producto único, desarrolla, por el contrario, paisajes urbanos homologados.

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