Un ejemplo de arquitectura creada siguiendo los lineamientos del marketing de ciudad, es el Metrosol Parasol, más conocido como Las Setas en Sevilla .
El mismo fue construido para rescatar una zona condenada al abandono y a la pérdida del entramado comercial, pero también para dar una nueva imagen a la ciudad.
En la Plaza de La Encarnación, se encontraba un mercado tradicional que, debido al deterioro y falta de mantenimiento, fue derrumbado en 1973. Desde ese entonces, este espacio quedó en pausa, esperando a que se le diera una nueva vitalidad. Los puestos comerciales que quedaron fueron trasladados a un mercado provisorio en una esquina que duró 37 años, sin lograr recuperar un espacio adecuado. Durante este tiempo el solar de la plaza fue utilizado como parking.
Con la llegada del siglo XXI, el espacio comienza a ser repensado, buscando dar una nueva imagen a esta parte del centro de Sevilla que solucione el dilema de este terreno y que constituya una zona atractiva tanto para capitales como para los turistas. Esto se resolverá llamando a concurso internacional de proyectos, donde el ganador será el arquitecto Jürgen Mayer, creador del Metrosol Parasol.
La realización de este edificio se vio llena de dilemas. Las obras monumentales tardaron 4 años más de lo esperado, generando que los sevillanos siguieran ajenos a este espacio por años vallado. El proyecto implicó una cuantiosa inversión, la cual se intensificó por errores durante la edificación de la obra. A su vez, la misma recibió críticas por su falta de relación tanto cultural como de escala con el centro de la ciudad.
Una vez concretado el proyecto, se rescata que el mismo logró revitalizar la zona comercialmente: los puestos volvieron a ser ubicados en la parte baja de la construcción, dond
e hoy funcionan con éxito. La zona en general recuperó tanto vida como actividad. A su vez el espacio logró acoger la necesidad de tener un espacio público (aún si poco accesible para algunos por estar elevada la plaza) donde encontrarse y convocar: Las Setas fueron sede del 15 M. La situación sin dudas es mejor que antes. Pero, ¿había una alternativa menos costosa, más participativa y menos contrastante?
Las Setas tienen sus adeptos y sus críticos. Hoy son un lugar turístico por excelencia en la ciudad, un «producto/mercancía» como sostienen algunos autores.
El Metrosol Parasol tuvo sin dudas, un impacto positivo en la zona. Pero el mismo impacto podría haberse conseguido probablemente, con un costo menor, pensando en la ciudad para los habitantes y no para los flujos internacionales.


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