JUNTAS LLEGAMOS MÁS LEJOS
Las caminantes en Rosario
Texto escrito en colaboración entre La Reconquista Peatonal, Gregaria y Despaseando.
A un año de nuestra actividad en conjunto nos estamos preguntando ¿Cómo estarán Las Caminantes? Las caminantes vinieron desde Santiago de Chile en forma de La Reconquista Peatonal y desde Madrid con Despaseando. No fueron solo ellas. Las Caminantes se conformó por 30 mujeres más en la Ciudad de Rosario agregándose con Gregaria. La tarea: caminar. Caminar no es una tarea, dirán. Caminar caminamos todos, todo el tiempo. Justamente. Todo el tiempo estamos caminando, incluso antes de subirnos a otro medio de transporte, y aun así, no nos paramos a pensar en qué condiciones ni en qué contexto lo hacemos.
Nos encontramos en Junio del 2018: Despaseando organiza paseos urbanos y talleres para reflexionar sobre la vida en las ciudades; Gregaria es un equipo que trabaja con estrategias de innovación para conectar personas, lugares e instituciones; y La Reconquista Peatonal (LRP) promueve la caminata y el registro de la experiencia con el objetivo de visibilizarla. Juntas, tomamos como referencia el cuaderno de registro ‘Las Caminantes’ que ya había implementado LRP ese mismo marzo y lo modificamos para incorporar aspectos urbanos específicos propuestos por las otras dos organizaciones.
Entre todas, convocamos a mujeres que quisieran caminar y contar sus impresiones para reflexionar juntas sobre sus experiencias en la ciudad. Nos reunimos todas un otoñal lunes por la tarde en la Esquina SF: Bv. Oroño 701.
Durante el primer encuentro introdujimos el tema del urbanismo con perspectiva de género. Mencionamos algunos ejes de nuestro trabajo, como la representación de las mujeres en las calles y monumentos, las intervenciones en el espacio público capaces de transformar lugares y las reacciones recibidas al trabajar con un cuaderno de registro.
Entre mates, las participantes se presentaron y una red de conexiones fue tejiéndose mientras nos conocíamos. Formamos un grupo de mujeres de todas las edades, muchas motivadas, algunas asustadas, otras con ganas de cambiar aspectos negativos que encontraban al caminar. Muchas declararon una relación lejana con la caminata. Entre las participantes se hallaban ciclistas, usuarias del transporte público y automovilistas. Cuando una de ellas comentó que a la noche no camina porque le da miedo, las compañeras la motivaron a animarse y a no temer. Algunas siempre caminan de noche. Todas ellas, en su diversidad, aceptaron el desafío de registrar una caminata individual y volver en dos días para compartir sus experiencias y realizar una caminata juntas.
Hasta el siguiente encuentro, cada participante registró en su cuaderno observaciones y percepciones de una caminata. En este cuaderno se propusieron puntos como: análisis de las calles y espacios públicos, luminosidad, accesibilidad, experiencias sensoriales y emociones surgidas al caminar.
El día del reencuentro fue un miércoles festivo. Volvieron todas dispuestas a que juntas camináramos y reconquistáramos su ciudad. Caminamos durante una hora, algunas como invitadas a una ciudad nueva y otras como dueñas de calles que habían recorrido mil veces pero que miraban por primera vez. Durante el recorrido, la gente se detenía a mirarnos: éramos 30 mujeres caminando juntas y deteniéndonos en puntos estratégicos para hablar de nuestra ciudad. Conversamos sobre los espacios públicos, lo que nos da seguridad e inseguridad, los bordes duros y blandos, lo que nos gusta y lo que no, las sensaciones que nos producen las distintas partes de la ciudad, sobre anécdotas pasadas y también del futuro.
Cuando volvimos a la esquina SF en Bv. Oroño 701, cada una completó un recorrido más del cuaderno con esa última caminata conjunta. Las hojas del cuaderno tenían un formato pensado para que se completara tanto la experiencia de caminar individualmente como la experiencia de caminata colectiva. Colgamos los cuadernos desplegados en un muro y nos sentamos a contar lo que habíamos visto y sentido. Los cuadernos se habían transformado en diarios personales con dibujos, textos y notas. Aparecieron historias secretas, reencuentros con el paisaje de Rosario, personajes anónimos y acompañantes conocidos, conciencia acerca de lo que nos gusta y lo que rechazamos, lo que nos modifica el camino y lo que nos provoca repetirlo o evitarlo. Nos escuchamos, nos admiramos, nos aconsejamos y nos encontramos juntas en la ciudad. La variedad de expresiones individuales sobre la experiencia de caminar se juntaron en un espacio de reflexión e intercambio sobre el ser mujeres que habitan la ciudad.
Mientras pensamos nuestro lugar en ella, la experiencia de caminar, registrar y compartir en Rosario se resume en lo que escribió una de nuestras caminantes: ‘juntas llegamos más lejos’.
¿Qué tendrá Rosario cuando nos congrega?
Cuando se piensa en una ciudad que se reinventa para moldear las prácticas cotidianas de sus habitantes y para reforzar la identidad de su comunidad, Rosario es sin dudas un punto destacado en la materia. Aquí, hacer ciudad ha dejado de ser un asunto completamente urbanístico para convertirse en uno integral que permita a los ciudadanos reconocerse a sí mismos como tales y conectarse con otros y con su entorno.
Rosario tiene 24 parques, 121 plazas, 51 plazas más pequeñas y 228 áreas verdes menores. Gracias a su visión política y a un efectivo proceso, en 20 años Rosario ha pasado de tener 6,3m2 a 12m2 de espacios verdes por habitante, logrando uno de los valores más altos en Argentina y en América del Sur. Así mismo el uso y la apropiación del espacio público ha estado en agenda. Ejemplos de esto son los proyectos como los picnics urbanos diurnos y nocturnos, recitales bajo las estrellas y el circuito de calle recreativa los domingos. Rosario es miembro de Ciudades Educadoras, siendo su proyecto principal el Tríptico de la Infancia, reconocido mundialmente como propuesta pedagógica para la niñez.
Las caminantes congregadas
La demanda propone, Gregaria dispone. El programa Casa Gregaria nace en la búsqueda de agregar. De afuera hacia adentro y de adentro hacia afuera, agregar valor. ¿Cómo? Al reunirse proyectos internacionales que poseen temáticas en común, sumado a las propuestas de la Ciudad, se pueden generar y alcanzar logros mayores. Es por eso que abrimos las puertas del detrás de escena rosarino de manera que los colectivos de Madrid y Santiago de Chile, pudieran conocer y analizar las experiencias locales reconocidas como buenas prácticas en diversas áreas de gestión e innovación, de la mano de las propias oficinas y la ciudadanía. Lo hicimos a través de un recorrido con mirada g-local por los sitios que pueden presentarse como potencial materia de aprendizaje, intervención y transformación. Este programa de intercambio creativo se convierte así en una experiencia de aprendizaje participativo que concluye con una intervención colaborativa en la ciudad de Rosario, potenciando los conocimientos que las investigaciones visitantes traían en materia de movilidad sostenible, seguridad, planificación urbana, cultura ciudadana y políticas públicas, con perspectiva peatonal y de género, al encuentro con las experiencias locales, sus méritos y problemáticas.
Para LRP, la experiencia de Casa Gregaria duró 5 días en Rosario y hasta ahora llevamos más de un año conectadas a través de reuniones web, correos e incluso nuevos proyectos realizados de forma colaborativa a la distancia. Además de explorar otros ámbitos de los temas de la caminata, también probamos hacer talleres en aulas y una residencia en temas urbanos que nos llevó a visitar incluso organismos del gobierno local. Las acciones colaborativas las probamos en nosotras mismas y en nuestro trabajo.
Despaseando, en esta experiencia, volvió a su ciudad natal extendiendo su red de afectos pero también las redes de hacer ciudad que mantiene entre Madrid y Rosario. El intercambio continuó creciendo en Madrid, con proyectos y actividades relacionadas con el caminar y con el registro de vivencias, demostrando que las actividades que fomentan la participación y reflexión ciudadana pueden viajar y replicarse en distintas ciudades.
¡Gracias a todas las participantes, colaboradoras y organizadoras de Las caminantes!


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