Cuentos para el aislamiento

Debido a la situación actual que estamos viviendo y a las medidas adoptadas para frenar la transmisión del COVID-19, nuestros Clubs de Lectura se han cancelado. PERO… les traemos la propuesta de ir leyendo cuentos de escritoras y comentando por aquí en una suerte de foro de lectura. ¿Se animan? Así nos sentimos menos lejos y seguimos con nuestro intercambio tan enriquecedor.

La propuesta de hoy es «Muebles de la familia» de Alice Munro. Lo pueden encontrar en este link: Pincha aquí

Luego de leerlo podrán dejar sus comentarios en esta misma entrada, los cuales iremos respondiendo entre quienes quieran participar.

Algunas preguntas guía:

– ¿Cómo son las relaciones dentro de esta familia?

-¿Cómo se refleja la relación pueblo-ciudad en la vida y las relaciones de la familia?

-¿Cómo es la relación entre mujeres y hombres?

-¿Qué piensas de los personajes femeninos?

Puedes comentar todo lo que quieras.

A lo largo de estos días iremos proponiendo otros cuentos de escritoras.

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¡Abrazos!

Un comentario recibido de Laura Lee: 

Las conclusiones, en términos generales, no son muy alejadas de las que hemos compartido en nuestro club presencial: la vida del campo vs. la vida en la ciudad, el sesgo al que tienden las familias tradicionales de otorgarle sí o sí un carácter de importancia y sabiduría única al hombre («sino porque no entendía la obligación de hacer preguntas, las preguntas que fuesen, para animar a un macho tímido a que conversara, sacarlo del ensimismamiento y establecerlo como hombre de cierta autoridad, y por lo tanto como hombre de la casa».), o ese deseo de las generaciones siguientes por romper el vínculo con las costumbres de las generaciones inmediatamente anteriores para hacer las cosas a su modo, a un «mejor modo».

En este caso, me parece bellísimo aunque con tintes nostálgicos —por el nexo propio—, el hecho de que la narradora se quiera desprender del mundo en el que se ha criado y de las personas con las que ha nacido para hacer la vida que ella quiere, para sentir la libertad de disfrutar de los placeres que la hacen sentir tan propia y dueña de sí: «[…] el desprecio que esperaba no mostrar nunca más por las cosas que me importaban de veras. Y para no tener que hacerlo, lo mejor era mantenerme alejada de mis conocidos de antes». Justamente el título nos da una pista de dónde vamos a encontrar ese quiebre definitivo en la vida de la narradora, cuando al visitar a su tía ella decide pasar por alto la insinuación de que, en teoría, ahora debe ser quien tome esos muebles que se han conservado con tanto esmero a lo largo de los años, porque se va a casar. Se ha germinado una postura, una mujer que piensa diferente y que como personaje es muy consecuente en las distintas decisiones; desde que decide tomar la beca y no hacerse cargo de su madre, hasta divorciarse y casarse nuevamente.

En el cuento se muestra el proceso de construcción de una mujer que ha labrado su camino como mejor le ha parecido, basada en el modelo elevado de su tía. Una mujer diferente a las que pululaban en su ambiente doméstico y familiar, quienes se jactaban de su ignorancia e incapacidad para tratar «temas de hombres» y que preferían limitarse a lavar los trastes o hablar de formas de crianza antes que dar su opinión del mundo exterior. Así como  el hecho de que redujeran a las personas, especialmente a las mujeres a su aspecto físico: «Qué típico de ellas, pensaba yo, dejar de lado el ingenio y la clase de Alfrida para afligirse por los dientes».

Lo que muestra esa capacidad de la vida en la ciudad para crear, tal vez en este caso, mujeres más libres en su forma de ser para ciertas cosas que el campo. Por ejemplo, Alfrida «una criatura de ciudad» es una mujer que habla de lo que le parece y que tiene confianza en sí misma y en sus formas, al igual que lo va consiguiendo la narradora cuando crece y descubre todo un mundo afuera «Toda miel se cristaliza». Porque, parafraseando, una cosa es que lo leas y otra cosa que te lo cuenten con detalle.

Los personajes femeninos del cuento son en particular muy acordes a su contexto y se entiende que la autora desea poner gran parte de su atención en el rol y estructura de estos más que en la misma trama. Un ejemplo también de ello es la tía que decide ir a trabajar y aprende a conducir después de que muere su marido. Es en parte un grito de existencia, de hacer ver que son las costumbres las que imponen esa cohibición a los géneros. Lo mismo se refleja en el cuento respecto a los hombres, la necesidad de ellos por imponer su lugar «También allí podía encontrarse con una guarida masculina con sus olores furtivos pero insistentes, su avergonzado pero terco aire de resistencia al dominio femenino».

Y ¿Qué decir de ese detalle revelador de la relación entre Alfrida y su primo? No podía esperarse menos de la «maestra del cuento corto».

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9 comentarios sobre “Cuentos para el aislamiento

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  1. Muchas gracias por tu comentario Belén, me ha gustado mucho. Sobre todo la parte en la que rescatas las frases relativas al encuentro de las mujeres en la cocina y a las confidencias que se dan en ella. Me hizo acordar al libro «Apegos feroces» de Vivian Gornick, en el que la narradora señala la cocina como el lugar más vital de la casa, tanto porque es donde se reúnen las mujeres cuando visitan su casa como porque es un espacio que en su caso en particular da a un patio interior y desde allí conversan todas las vecinas del edificio.

    Con respecto a tus preguntas sobre el embarazo de Alfrida a mi también me ha quedado colgando este tema. ¿En qué momento sucedió? Me gustaría saber más sobre este en relación a la vida de Alfrida, pero su descubrimiento nos muestra lo que mujeres de la generación de Alfrida tuvieron que esconder para poder tener la vida que tuvo, que como bien dices, «cada mujer, en cada generación, va dando un paso más hacia su libertad, allanando el camino a generaciones futuras».

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  2. De nuevo, como en otras lecturas que hemos compartido, la liberación de la mujer está asociada a personajes que abandonan el campo y el ámbito familiar en búsqueda de nuevas oportunidades en la ciudad, espacio donde encuentran nuevos referentes y consiguen su autonomía.
    La primera parte del cuento se desarrolla dentro del ambiente familiar en el campo. Un entorno violento y opresivo en el que todo está medido y controlado, y en el que tomar una decisión tiene como consecuencia un castigo físico:

    “En cuanto a mi padre, en esa misma sala me había pegado, no con un látigo pero sí con su cinturón, por infringir las reglas de mi madre, por herir sus sentimientos y por contestarle. Ahora parecía como si esas palizas sólo pudieran tener lugar en otro universo”

    Y dar opinión se reprime sutilmente de manera psicológica:

    “No se dijo nada que me pusiera en mi lugar; nadie me echó en cara lo que a veces llamaban mi sarcasmo, mis ínfulas de lista. Cuando en mi familia se usaba para referirse a mí la palabra «lista», podía significar muy inteligente, y en ese caso se pronunciaba a regañadientes («Caray, en cierto modo es bastante lista»), muy entrometida, petulante, odiosa. No seas tan lista.”

    En cuanto a estas situaciones, he tenido la sensación de que la narradora las deja caer como si nada, como algo que está ahí, asumido, normalizado y silenciado. Ha sido cuando he terminado la lectura y he reflexionado sobre ella, cuando me he dado cuenta del nivel de violencia que tiene la descripción de estas escenas.

    En esta atmósfera tan asfixiante, la única vía de escape son las visitas de la tía Alfrida:

    “En aquel instante los vi —sobre todo a mi madre— capaces de una suerte de desenfado que rara vez se manifestaba. Todo gracias a Alfrida”.

    A través de la relación entre la narradora y su tía Alfrida, vemos cómo las identidades se reinventan y las relaciones van cambiando con el tiempo.

    En la primera parte del cuento, la tía Alfrida es un referente alejado del modelo de las mujeres de la familia, mientras que en la segunda parte, se pone de manifiesto que los patrones familiares permanecen arraigados en el estilo de vida de su tía, a modo de esos “muebles viejos” de los que no ha conseguido desprenderse del todo:

    “En realidad, los puntos de vista de Alfrida no distaban tanto de los de los tíos” o “Pero los muebles eran demasiados y muy serios (…) no habría podido imaginar que iba a parecerse tanto a las casas de las tías”.

    En el fondo la narradora también mantiene el mismo patrón que ha seguido su tía, abandona el campo para instalarse en la ciudad y se mantiene distante con su familia, aunque sea, como habéis compartido en otros comentarios, para construirse en oposición a ella:

    “Cada vez que volvía al territorio hogareño me acechaba un peligro. Era el peligro de ver mi vida a través de otros ojos”

    Sin embargo, cada mujer, en cada generación, va dando un paso más hacia su libertad, allanando el camino a generaciones futuras. En este caso, la narradora ha tenido formación universitaria, se ha casado dos veces y sobre todo, ha sido capaz de romper la barrera del silencio y las mentiras familiares. Si en la primera parte es la familia quien le marca el límite, en la segunda es ella quien reivindica el derecho a tener su propia voz, estableciendo los límites que haga falta mantener:

    “No había prácticamente un atisbo de conversación general, y de hecho se presumía que toda conversación que excediera ciertos límites podía ser un trastorno, un alarde”

    «Eran ésas las mentiras que yo esperaba no volver a decir, el desprecio que esperaba no mostrar nunca más por las cosas que me importaban de veras. Y para no tener que hacerlo, lo mejor era mantenerme alejada de mis conocidos de antes”

    “por lo general me ofendía que los demás comentaran mi apariencia. Sobre todo si eran personas como Alfrida, gente que en mi vida había perdido importancia. Pensaba que no tenían derecho a mirarme ni a formarse opiniones de mí, no digamos ya a expresarlas”.

    “Tal vez había recordado que yo ya no era una niña, que no tenía obligación de estar en su casa y que no tenía sentido ganarse una enemiga. Y yo no iba a discutir; me importaba un rábano qué opinaba Alfrida de Tennessee Williams. O qué opinaba de cualquier cosa”

    Otra aspecto que me llama la atención del cuento es la forma en la describe situaciones que tienen como espacio de referencia la cocina, que parece estar asociada a lo femenino, a la unión y complicidad de las mujeres de la familia, como si fuera el único espacio que comparten y disfrutan:

    “Mientras fregábamos la vajilla, Alfrida me hablaba de celebridades, actores y hasta estrellas de cine menores, que habían actuado en teatros de la ciudad donde vivía. En voz más baja, pero quebrada aún por una risa brutalmente irrespetuosa, me contaba historias sobre las malas costumbres de esa gente, rumores de escándalos privados que nunca llegaban a salir en las revistas”

    “En la cocina, mientras fregaban y secaban los platos, las tías contaban quién tenía un tumor, quién una infección en la garganta, quién unos forúnculos terribles. Hablaban de sus propias digestiones, de cómo les funcionaban los riñones y los nervios. No parecía que mencionar cuestiones corporales íntimas estuviese fuera de lugar o fuese tan sospechoso como hablar de algo leído en una revista o de un tema de actualidad; en cierto modo se consideraba impropio prestar atención a cualquier cosa no muy cercana”

    “Empezamos a recoger los platos. Trabajando muy cerca una de otra en la cocina, en el pequeño espacio que había entre la mesa, el fregadero y la nevera, no tardamos en desarrollar tácitamente cierto orden armónico de raspado, división y almacenaje de las sobras en recipientes pequeños, llenado de la pila con agua caliente jabonosa y extracción de todo cubierto intacto para deslizado en el cajón con divisiones del aparador del comedor. Llevamos el cenicero a la cocina e hicimos altos periódicos para dar profesionales, restauradoras caladas al cigarrillo. Cuando dos mujeres trabajan juntas en algo así, pueden coincidir o no en ciertas cosas: si está bien fumar, por ejemplo, o es preferible no hacerlo para evitar que alguna ceniza migratoria se deposite en un plato limpio, o si hay que lavar todo lo que estuvo en la mesa aunque no se hubiese usado; y resultó que Alfrida y yo nos entendíamos”

    Por último, los grandes secretos familiares quedan sujetos a la interpretación, Alfrida había tenido una hija, ¿era su embarazo la razón por la que había dejado de hacer esas visitas al campo? o ¿tal vez el motivo para irse a la ciudad?

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  3. ¡Muchas gracias por tu comentario Sara!
    Me gusta mucho lo que decís acerca de los vínculos con un referente en el que solemos proyectar y seleccionar una parte de la vida o las formas de esta persona para poder moldearnos o pensarnos en semejanza. Y como una mirada más amplia en la adultez puede mostrarnos el resto de la complejidad de esa persona que decidimos recortar o que desconocíamos.
    También me parece muy importante tu mención sobre el cambio de época y su influencia en estas dos generaciones de mujeres, como vimos en otros libros como el que comentas «Apegos feroces» y «La balada de Iza».

    En estos días compartiré otro relato para que podamos seguir intercambiando por este medio 🙂

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  4. ¡Muchas gracias por tu comentario Aye!
    Me gusta esto que decís: «La constante reminiscencia a la casa y la vida de sus demás tías durante la visita a su casa en la ciudad, refleja cómo la encasilla con las demás mujeres de su familia, mientras ella sigue aspirando a otras cosas.»
    Los muebles son este nexo que Alfrida mantiene con su familia, aquella con la que también ella tuvo una relación compleja, pero con la que hasta el final se mantuvo conectada.
    La narradora también se debate en sus vínculos familiares y dice:
    «Cada vez que me hallaba en el entorno familiar me acechaba un peligro. Era el peligro de ver mi vida a través de otros ojos. De verla como un creciente rollo de palabras como alambre de espino, intrincado, pasmoso, inquietante, frente a los variados productos, la comida, las flores, las prendas de punto, de la vida doméstica de las demás mujeres. Cada vez me costaba más decir que valía la pena.»
    A partir de su ida a la ciudad, su alejamiento y cambio de vida, surgen otras preguntas: ¿cómo evoluciona el vínculo familiar? ¿Cómo es el vínculo cuando nos construimos en oposición a?
    Esto también se relaciona con lo que comentás: «Ni el campo ni la ciudad son escenarios o paisajes de fondo, sino que influyen en la constitución de las relaciones.»
    Con la cita anterior entendemos que para la autora, su hogar natal en el pueblo está rodeado de alambre.

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  5. El cuento entrelaza las historias familiares, principalmente las percepciones de la protagonista sobre esas historias, con su propia historia y crecimiento. Creo que el cuento tiene algo del género Coming-of-age, de las transformaciones en ideas y valores a medida que se crece entre la juventud y la adultez. El personaje de Alfrida funcionó como referente durante la infancia y la adolescencia de la protagonista, encarnando el ideal de mujer libre, interesante, pensante, y en cierta medida “superior” a las mujeres que constituían su entorno familiar. Esa aspiración a crecer para ser como ella se refleja incluso en su inclinación por la escritura. Coincido con lo que decís, Agus, en el desinterés y hasta rechazo que experimenta la protagonista luego de forjar su camino y personalidad al reencontrarse con quien supo ser su modelo a seguir y descubrir que queda corto y que ya no tiene que ver con ella. La constante reminiscencia a la casa y la vida de sus demás tías durante la visita a su casa en la ciudad, refleja cómo la encasilla con las demás mujeres de su familia, mientras ella sigue aspirando a otras cosas.

    El cuento me parece un ejemplo determinante en la relación ente los espacios y las prácticas sociales. Ni el campo ni la ciudad son escenarios o paisajes de fondo, sino que influyen en la constitución de las relaciones. La vida del campo, hogareña, cercana, familiar y colmada de chismes y convenciones sociales, establece las relaciones y roles familiares. Los modales en la mesa con los invitados (la exposición de la crianza y los valores de la familia por excelencia), la repartición de tareas y temas de conversación según los géneros, y las aspiraciones en la vida en general están cristalizadas y solo se remueven con la irrupción de Alfrida, mujer de ciudad, en sus visitas. Desde el campo, la ciudad invoca el imaginario de “lo que hay más allá de esta vida”, que la protagonista decide explorar en el momento que acepta la beca y prácticamente rompe las relaciones con su familia y su pasado. Ya instalada, la vida urbana con sus recorridos y propuestas, le permitirá desarrollar sus gustos, vínculos y una personalidad que se sentirá abrumada por los muebles anticuados y las historias familiares, y tranquila entre el bullicio inhumano y el anonimato de las calles de la ciudad.

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  6. Me encanta el relato, y me parece muy bien hilado con las últimas lecturas, como habéis comentado. Me ha recordado también mucho a “Apegos feroces”, en esa búsqueda de modelos femeninos diferentes del estándar de la época, esa oposición a la forma de ser de la madre…

    Me parece genial (y muy triste) la forma en que refleja cómo esas figuras que admiramos de pequeñas suelen perder lustre con el paso del tiempo, ya sean personas, lugares, formas de vida… Al final, todo es más complejo que el ángulo que puedes ver en una conversación de un rato durante una comida, y pocas cosas resisten una mirada muy a fondo (con todo lo que tiene de bonito también esa vulnerabilidad o complejidad). Más aún en el caso del relato, en un cambio de época donde se pasa de unos roles de género muy rígidos a otra mucho más abierta, con muchas más opciones para las mujeres.

    En definitiva, ¡me ha encantado igual que me encanta todo Alice Munro! Deseando leer y comentar más cositas con vosotras.

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  7. Respondiendo al comentario de Laura, pegado en el post:

    Me encantaron tus reflexiones! Me gusta mucho cuando dices «En el cuento se muestra el proceso de construcción de una mujer que ha labrado su camino como mejor le ha parecido, basada en el modelo elevado de su tía.» Me parece muy interesante la relación entre la narradora y su tía, y gracias a tu comentario creo entender mejor algunas cosas. En un primer momento esta relación es de admiración. La tía («De Alfrida siempre se hablaba como de una chica ambiciosa.») es una mujer de ciudad, con una profesión y con una vida distinta a la del resto de sus familiares. Ante su presencia, incluso los padres actúan de manera distinta («En aquel instante los vi -sobre todo a mi madre- capaces de una suerte de desenfado que rara vez se manifestaba. Todo gracias a Alfrida.»), volviéndose más relajados y a la vez pendientes de la impresión que causan en esta. A partir de esta primera relación de admiración, me he preguntado por qué después la narradora pasa a sentir desinterés y hasta rechazo por su tía. Pero pienso que esto puede ser a causa de que quien era modelo para ella, ahora en algún sentido le queda «corta» para ser quien ella desea ser, y alejándose de esta y de sus prejuicios, puede continuar su camino de convertirse en la mujer que quiere ser.

    Con respecto a las mujeres en aquel contexto, se ve que ser «lista» no es algo a lo que podían aspirar o algo a apreciar en una mujer. Ante la presencia de su tía, la narradora encuentra un modelo que contrasta con las figuras femeninas que tiene a su alrededor y que tú bien detallas. Sin embargo con los cambios de época, incluso estas figuras comienzan a cambiar. («Las otras mujeres de la familia, hasta entonces tan limitadas, parecían ganar un poco de vivacidad y aumentar su competencia en el mundo.»)

    En cuanto a la relación pueblo-ciudad y las respectivas relaciones sociales que la narradora tiene en cada uno, concuerdo con lo que dices y me ha recordado a lo que Margarita García Robayo mencionó sobre «construirse en oposición a». En este caso, en la ciudad la autora toma la distancia y gana el espacio que le permite desarrollarse lejos de sus referentes, ganando esa libertad: «Eso quería yo, a eso me pareció que debía prestar atención, así quería que fuese mi vida.»

    Gracias por tu comentario!

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  8. Hola Carmen! Bienvenida! En esta entrada encontrarás el link del primer cuento que leeremos. Puedes dejar tus comentarios de esta forma. Iremos respondiendo y comentando a modo de foro!

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