El sábado 27/06 paseamos buscando y reconociendo en grupo la flora espontánea de la ciudad en una deriva que organizamos junto con Estefanía Santiago.
El punto de encuentro fue el Parque de Peñuelas. Allí conversamos sobre la flora espontánea, «esas hierbas que surgen donde nadie las llama ni las espera» (Sergio Fanjul, Safari Asfáltico). «Nos han enseñado a considerarlas como plantas indeseables, que eran un signo de mal mantenimiento de la ciudad, pero en realidad nos ayudan contra la polución, filtran el agua de arroyada y evitan la erosión pluvial.«
Conversamos sobre los talleres «Salvajes, silvestres y espontáneas» del colectivo Ciudad Huerto en La Casa Encendida, la participación del especialista Ramón Gómez, paisajista del estudio Herba Nova, y sobre las notas que tomamos y compartimos durante el paseo.
Durante el recorrido, reconocimos y nombramos a estas plantas (mal llamadas «malas hierbas») para combatir nuestra «ceguera verde». Para eso, replicamos la idea de proyectos como el de Frédérique Soulard, Les belles de bitume (Las bellezas del asfalto) de nombramiento y visibilización de estas hierbas. Este tipo de iniciativas se ha realizado en distintas ciudades europeas.
Algunas plantas que encontramos durante el recorrido fueron:
Lecherina: Amarga, tóxica. Se utilizaba para curar verrugas. La semilla de Sisymbrium irio es usada para hacer una bebida dulce iraní para purificar el hígado.
Bledo: La planta es venenosa para el ganado cuando se come en grandes cantidades. A pesar de que la planta tiene un alto contenido de nitratos en general, las hojas jóvenes y las semillas son aptos para el consumo humano. Es un buen alimento con un elevado contenido de hierro. Tiene un sabor suave. En el otoño las semillas se pueden recoger de las espigas secas de la planta y molerse hasta convertirse en una harina que puede mezclarse con harina de trigo para cocinar panqués.

Hierba sardinera o Chenopodium vulvaria: Es una planta herbácea de ciclo anual que encontramos en lugares removidos, como los solares de las ciudades. El carácter más claro para reconocerla es su mal olor y el quedar pegada en los dedos después de tocarla.

Conyza Bonariensis o de Buenos Aires: Otros nombres son Mata negra, yerba carnicera, yuyo moro, vira vira, coniza, rabo de gato. Se introdujo en España con la comercialización de la lana. Se usa como planta medicinal: es antirreumática, antidiarreica, diurética, insecticida, antihelmíntica, febrífuga, desinfectante (como cataplasma), vermífuga, protege al hígado y además repele a los pulgones.
El recorrido nos llevó por los jardines y paseos verdes de los barrios Acacias y Chopera del distrito Arganzuela.
Para finalizar la actividad, hicimos un picnic a la sombra de Madrid Río en el que intercambiamos referencias y dibujamos algunas de las plantas que encontramos.
¡Hermoso paseo!
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