Mujeres en bicicleta

The Champs Elysees - Georges Stein
The Champs Elysees – Georges Stein

En un artículo anterior sobre La moda y el caminar, introdujimos los cambios que se dieron en la vestimenta de las mujeres con la aparición de nuevas actividades en las que participaron, como hacer deporte, bañarse en el mar o andar en bicicleta. Sobre esta última actividad nos centraremos hoy. 

La difusión del uso de la bicicleta a finales del siglo XIX tuvo grandes consecuencias sociales. Como explica el prólogo de Ruedas de fortuna. Una aventura en bicicleta de H.G. Wells editado por Ediciones Menguantes:

“En la década de 1880, la bicicleta se convirtió para los burgueses en una forma más de entretenimiento; para los menos pudientes, en un objeto asequible con el que poder desplazarse. El auge y la expansión de la bicicleta se erigió como un poderoso elemento no solo de movilidad geográfica, sino también social.”

Sin embargo, el mayor impacto social lo tuvo su utilización por parte de las mujeres, actitud que fue símbolo e instrumento del feminismo. La bicicleta brindó a las mujeres un medio de transporte asequible e independiente que les permitió trasladarse dentro y fuera de la ciudad. A su vez, contribuyó en gran medida a la reforma de la vestimenta femenina, introduciendo cambios que ganaron en comodidad y ligereza, como los pantalones. 

Las ciclistas formaron parte del movimiento de “la Nueva Mujer”, mujeres que se apartaron de los espacios y modelos tradicionalmente asignados para ellas como la casa y el ángel del hogar, para ser activistas feministas por sus derechos y libertades. 

Ante estos avances, no se hicieron esperar las voces críticas en contra de la independencia femenina. Para desacreditar el uso de la bicicleta por parte de ellas, se difundieron invenciones sobre una enfermedad ficticia, caracterizada especialmente por producir “la cara de bicicleta”. Con estos dichos, que incluso algunos médicos avalaron, buscaban disuadir a las mujeres de andar en bicicleta así como ridiculizar a aquellas que lo hacían.

Con el tiempo, el uso de la bicicleta entre mujeres y hombres se normalizó y se reconoció no solo su practicidad sino también los beneficios que trae a la salud. 

“Pero sin duda alguna, el cambio social más notable lo experimentaron las mujeres, ya que lograron escapar de la vigilancia paterna y explorar su entorno sin necesidad de ser acompañadas.”

Ruedas de fortuna. Una aventura en bicicleta de H.G. Wells

En este libro acompañamos a Hoopdriver, dependiente de un comercio de telas, en sus vacaciones. En su viaje en bicicleta a la costa sur de Inglaterra, Hoopdriver se encuentra con una ciclista, Jessie, la cual hace virar el desarrollo de sus vacaciones. Jessie no es solo una joven ciclista en pantalones que viaja por la carretera transgrediendo las reglas del decoro de la sociedad clasista y machista de la época, sino que también es una mujer que quiere conocer el mundo, labrarse su propio destino, tener sus libros e ir a donde quiera, cuando quiera. 

“Estoy decidida a vivir mi propia vida.”

En un relato condimentado por el humor, H.G. Wells nos presenta a esta joven que busca su camino sobre ruedas, a un Hoopdriver que fantasea con trascender las firmes barreras de la jerarquía social, y a escritoras de la época, difundiendo de esta manera no solo las ideas feministas del autor sino también la literatura de sus colegas mujeres. 

Encuentra el libro en Ediciones Menguantes

*

¿Quieres recibir nuestros artículos y la agenda de actividades programadas en tu bandeja de entrada? ¡Suscríbete a nuestra Newsletter aquí!

Deja un comentario

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑