Registro de colaboración con School of Forest
En esta entrada quisiera compartir tanto el cruce que investigo entre bosque y literatura, como las colaboraciones que realicé en el proyecto School of Forest llevado a cabo en el bosque Sihlwald en Zürich.
Mis dos propuestas se vincularon con dos representaciones diferentes que el bosque ha tenido en la literatura: el bosque como refugio y el bosque como lugar temido.
El bosque como refugio
Según el artículo Terror, transición, refugio: los bosques en la literatura occidental de la revista digital de las Bibliotecas de Vilareal, el bosque aparece en la literatura occidental de tres maneras: como espacio de terror, como espacio de transición y como refugio. En la primera participación que llevé a cabo, mientras la artista Paloma Ayala nos cocinaba en un fuego con forma de silueta humana, las lecturas se orientaron a pensar formas de vincularnos con el bosque que no tuvieran que ver con la explotación y el extractivismo, sino en ver en el bosque un lugar en el que somos bienvenidos y del que podemos aprender.
En el libro Un lugar llamado Antaño de la escritora polaca Olga Tokarczuk, el bosque es el refugio de los marginados del pueblo. Una de las protagonistas, Espiga, una joven pobre, deseada por los hombres y despreciada por las mujeres, se refugia en una cabaña del bosque para parir y vivir. A partir de ese momento el bosque será su hogar, donde aprenderá de las plantas, hongos y micelios.
“Sintió la atracción del bosque. Desde el instante en que se metió por entre los árboles, percibió que allí se respiraba de otra forma, todos los olores eran más intensos y límpidos.”
El bosque acepta en sus entrañas a aquellos que son rechazados por la sociedad o que huyen de ella. Al ser un espacio fuera de lo urbano y sus convenciones sociales, el bosque permite vivir lejos de las miradas reprobatorias. Es por eso que también, como se describe en el blog Las hojas del bosque, este ha sido el refugio de los amantes que debían esconderse por tener relaciones extra matrimoniales, amores prohibidos o no normativos. Espiga se ama en el bosque con el Hombre Malo, hombre que huyó de la sociedad para convertirse en la figura del hombre salvaje, y también se ama con un hombre surgido de un tallo de angélica.
En el bosque, por otro lado, se refugian también los pobladores de Antaño cuando la guerra se acerca. Allí se instalan cavando cuevas en la tierra tomando las mismas posiciones que tienen en las casas del pueblo. En períodos de guerra los bosques han servido de refugio no solo a pobladores sino también a grupos disidentes y a desertores.
En círculo compartimos las lecturas de bosques que reciben a nuevos habitantes, esconden los misteriosos micelios, y son lugares de transmisión de aprendizajes entre madres e hijas, abuelas y nietas, quienes recogen plantas medicinales o tallan animales en viejos troncos.

El bosque como espacio que genera terror
El bosque aparece en muchas obras literarias como un lugar inhóspito, terrorífico y misterioso en el que se ocultan criaturas y seres que observan a los protagonistas detrás de los árboles.
Desde los cuentos tradicionales, contados al calor de la chimenea, los terrores del bosque nos han acompañado: dulces niñas vestidas de rojo son perseguidas por lobos feroces, el depredador más temible de Europa en la época medieval, otros niños se pierden en su interior, atraídos por brujas que los seducen con distintos encantos.
El bosque aparece en la literatura como locus horridus, lugar tenebroso, peligroso, oscuro, que esconde criaturas, demonios, asesinos, monstruos y brujas ocultas en sus entrañas apartadas del mundo “civilizado”, el mundo con normas. Como define el blog Las hojas del bosque:
«los locus horridus se caracterizan por una geografía escarpada e irregular. El ambiente que se crea puede llegar a ser agobiante e infecto. La vegetación que contiene puede ser de dos tipos: muy frondosa y espinosa, que crece sin control; directamente muerta, con árboles desnudos o directamente paisajes exentos de vegetación.«
Como ya mencionamos, el bosque acoge sin distinción a cualquiera que se adentre en él. Una de estas figuras es la del hombre salvaje, quien huye del mundo urbano para vivir en el bosque, se despoja de las normas, de su vestimenta, y camina en torso desnudo o cubierto de musgo y ramas. Este es el «hombre malo» de Un lugar llamado Antaño.
Al calor del fuego en la caminata Devil’s Kitchen, junto con la artista Paula Baeza Pailamilla y el curador e historiador Jose Cáceres compartimos historias fantásticas y terroríficas de criaturas y personajes del bosque. Mujeres sin cabeza, voces que guían el camino, el Trauco de Chiloé, el Bugosu de Asturias, brujas y hadas que aparecen entre los árboles y, quien da nombre a esta actividad, el diablo que esconde su cocina en el interior más oscuro para allí atraer a sus seguidores.


Libros leídos en las actividades de School of Forest:
Un lugar llamado Antaño de Olga Tokarczuk
El libro del verano de Tove Jansson
La mujer desnuda de Armonía Somers
REFERENCIAS:
Bosques encantados, ¿es el lugar donde los personajes literarios se enfrentan a seres temibles?, en Asociación Canaria de Escritores
Las hojas del bosque, blog
Terror, transición, refugio: los bosques en la literatura occidental de la revista digital de las Bibliotecas de Vilareal
OTROS ARTÍCULOS RELACIONADOS:
BOSQUES (Biblioteca Despaseando X)
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