PARQUES: Biblioteca Despaseando XIII

Un cuento

En el relato Un año en Regent’s Park, Doris Lessing narra, en un principio, los cambios que acontecen a lo largo de las estaciones del año en un jardín privado. Pero pronto la narradora se centra en un parque público de Londres, el Regent’s Park, por donde camina y observa la flora, la fauna y la variedad de escenas humanas que allí tienen lugar.

En el parque vemos como coexisten las distintas aves, los paseantes que las alimentan, los jardineros públicos y las parejas enamoradas. La vida y la actividad varía no solo según el momento del año (la primavera, el buen clima y la jornada más larga se anuncian con la aparición de los paseantes en los caminos y las barcas que surcan el lago), sino también según las horas del día. Por la mañana temprano los caminos son de las aves, quienes más tarde sin embargo se dirigen al agua cuando los primeros caminantes comienzan a llegar.

En el parque ocurren, en un abrir y cerrar de ojos, decenas de dramas humanos y animales.

Un fanzine

En el fanzine Safari asfáltico Sergio Fanjul se pregunta: ¿Son los parques parte de la naturaleza?

Hay quienes creen que la naturaleza es aquello que no ha sido creado por los humanos, mientras que otros consideran a los humanos y sus creaciones como parte de ella. Fanjul se inclina en su fanzine por separar lo natural de lo urbano-humano y se responde: los parques «son la naturaleza ordenada a nuestro gusto, con solo las partes que nos agradan y sin las que nos incomodan».

Fanjul de todos modos se pregunta si es que hay algo en el planeta que siga siendo «natural», entendiéndolo como algo que «no haya sido tocado por la mano del hombre, aunque sea de forma sutil» o indirecta.

En su fanzine, además de hablar y caminar por los parques urbanos de Madrid, busca la flora espontánea de la ciudad, los árboles, los líquenes y la fauna urbana como las palomas y los halcones del aeropuerto.

Un libro

En alguna medida un parque, una plaza o un square, cumplen esa función de «atar la bestia», de permitirnos una escapada, aunque breve e ilusoria, a la naturaleza. Una naturaleza por así decirlo amansada o sujetada. Allí nos encontramos con plantas y pájaros, podemos caminar pies descalzos por el césped húmedo del rocío, buscar el fresco de la sombra en verano o contemplar el cielo por encima de las copas de los árboles y no en los entrecejos de las aristas grises de edificios o techos. No nos hemos alejado demasiado de nuestra rutina y de pronto estamos en lo extraño. Doblemente extraño por su carácter al mismo tiempo salvaje y artificial.

El libro Parques de Sergio Delgado es un recorrido por tres parques (el Parque del Sur en Santa Fe, el Parc du Venzu en Lorient y el Square Le Gall en París) en el que el narrador no solo atraviesa distintos parques públicos y geografías, sino también, tres posturas: Cronista, Novelista y Poeta. Pero lo que nos interesa aquí no son las formas o nombres que adopta sino las relaciones que entabla con cada uno de estos parques, las dinámicas que observa y las preguntas que plantea.

Delgado recuerda el parque de su infancia, edad en la que «la salida al parque era un ritual cotidiano» en su ciudad natal. Regresar a ese parque con los ojos y el cuerpo del adulto nos remite a los recuerdos, a los cambios urbanos, a la infancia lejana y al extranjero que regresa a su ciudad y la observa con extrañamiento.

También encontramos en el libro las características del Square, que nos permite pensar las diferencias y similitudes entre parques y plazas. La plaza tiene dimensiones reducidas y el espacio es abarcable con la mirada (por eso dice Delgado que es el lugar ideal para niños y viejos).

El libro está lleno de preguntas y reflexiones que podemos hacer nuestras: las relaciones que entablamos con los árboles, los ríos y arroyos desaparecidos o anónimos de la ciudad, los cambios urbanos, y la experiencia del viajero, del turista o del migrante. Es una invitación a leer y acercarse a nuestros parques.

Allí se verificaba la tesis de que todo parque en realidad es muchos parques. Tantos como sus usuarios. Para algunos simplemente «un paseo», para otros un campo de deportes, una playa donde pasar los veranos, una arboleda para acampar los fines de semana.

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