En un año que comenzó con mi ciudad natal golpeada por crímenes, miedo, tiranteces políticas y muchas noticias en medios de comunicación (más y menos analíticos, más y menos sensacionalistas), mucho se dijo sobre Rosario. También a mí me preguntaron desde acá por mi ciudad y cuando estuve de visita allá me preguntaron cómo la veía. No pretendo compartir mis respuestas ni opiniones. Por un lado, mejor podrán responder los que viven allí. Rosario es para mí el lugar de mis afectos, de mi nostalgia, y al que vuelvo feliz. Por otro lado, mejor quizás leerla y pasearla a través de la literatura y no a través de los medios de comunicación.
De mi última visita me traje un libro de poesía de Martina Sierra con el cautivante título de «Urbanismo personal». Disfruté mucho de esta poesía urbana con referencias a líneas de colectivo y a espacios caminados, con tantas frases subrayadas como «caminar por Rosario es cruzarte a tres conocidos en una / misma cuadra», o «me guardo cosas para hacer por primera vez en la ciudad / cosas que nunca hice», o el título «Ser adulta es tener un lugar donde creciste al que volver». Una poesía fresca y de vereda.

También me traje «La orilla más lejana» de Sonia Scarabelli, una crónica que más que de Rosario habla del río y las islas, así como del impacto que tuvo y tiene el Puente Rosario-Victoria tanto en ellas como en la ciudad. Un libro breve para reflexionar sobre el impacto de los cambios en los territorios.
«(…) el cruce a la otra orilla supone el cruce de una frontera. No en sentido metafórico, sino una frontera en sentido estricto, un límite geopolítico. En algún punto entre el río y la tierra, una línea no siempre clara recorta destinos administrativos y socioculturales diversos».

«Rosario Ilustrada. Guía Literaria de la ciudad», por su parte, es una recopilación de fragmentos de textos de distintos autores que tienen lugar en diferentes lugares de la ciudad de Rosario. Cada fragmento viene acompañado de una ilustración. Puntos como el Monumento a la Bandera, el puerto, el barrio Pichincha o calle Córdoba, entre muchos otros, toman vida a partir de personajes creados por escritores como Borges, Alfonsina Storni, Juan José Saer, Roberto Arlt y Angélica Gorodischer. Una lectura variada y polifónica que me acompaña muchas mañanas mientras desayuno.

Hay algunos libros que tienen lugar en Rosario y que ya había mencionado en otras entradas. Dos de ellos son «Las amigas» de Tania Scaglione y «112» de Marianela Luna, los cuales aparecen en Mapeo de libros que se mueven por Rosario, y el primero también en Biblioteca Despaseando VII: Literatura para conocer ciudades. En «Las amigas» las mellis y sus amigas, las protagonistas de esta novela, caminan y se mueven en distintos medios de transporte por calles que conozco y que mapeo. En «112», se narran en primera persona las vivencias de una joven a lo largo de los años, muchas de las cuales transcurren en o a partir de tomarse el colectivo con este número. Los títulos de los capítulos a su vez tienen nombre de encrucijadas de calles.


Otro libro que ya aparece mencionado en otra entrada es «Rosario una ciudad anfibia. Crónicas contemporáneas» (en Biblioteca Despaseando VI: Libros con ríos como protagonistas). Estas crónicas tienen distintas temáticas, algunas centradas en el río Paraná pero otras que hablan desde un inusual coleccionista de arte, una gran tienda del centro rosarino, un espacio social, el barrio Pichincha, el cementerio y las visitas nocturnas, entre otras. Un panorama subjetivo y variado de la ciudad.

Por último, dos libros que aún no leí, que hablan de la ciudad y que espero comentar más adelante:
- «La ciudad híbrida. Historia de Rosario 1689 – 2021» de Pablo Suárez
- «Desde El Rosario. Historias desconocidas de la ciudad» de Horacio Vargas




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