En esta ocasión, nos dejamos guiar por el libro «El Paseo de Jane. Tejiendo redes a pie de calle» y caminamos siguiendo parte del recorrido que realizó el Paseo de Jane en Chamberí en 2015.
Nos encontramos en la estación Cuatro Caminos y salimos en búsqueda de las primeras cocheras y talleres del metro de Madrid. Obra del arquitecto Antonio Palacios iniciada en 1918, son las más antiguas de todo el país. Actualmente se encuentran amenazadas por un proyecto de demolición y operación inmobiliaria. La Plataforma Salvemos las Cocheras de Cuatro Caminos junto con otras asociaciones del distrito, luchan para evitar la destrucción de este patrimonio de la ciudad. Para verlas desde el lado de Cuatro Caminos, tuvimos que hacernos «piecito» o «anclita» para poder asomarnos sobre el muro. Más tarde, por el otro lado, tendríamos una mejor vista de ellas.
Llegamos al Parque de Santander, donde tardamos en encontrar la puerta de entrada y entender que es un parque. Las canchas deportivas y, sobretodo, las instalaciones de golf abandonadas y con palmeras, nos desconcertaron. Este parque fue negociado dentro del convenio del Ayuntamiento con la empresa pública Canal de Isabel II, encargada del ciclo integral del agua en la Comunidad de Madrid. Algunas participantes del paseo nos contaron sobre los casos de corrupción sucedidos en esta empresa.
Continuamos caminando y llegamos a la Fuente del Lozoya, una fuente enrejada y abandonada. Descubrimos que tanto esta fuente como otros espacios que en Google Maps aparecen como verdes, y que uno podría pensar que son espacios públicos, pertenecen al Canal de Isabel II, y lo notamos encontrándonos con vallas, muros y barreras. Nuestro libro explica: «Aunque en el Plan General de 1985 se establece la necesidad de abrir estos espacios verdes para el uso público, tras convenios y planes abortados, el Canal sigue ajeno a las demandas del barrio, como muestran una fuente seca y unas vallas metálicas que impiden ver y disfrutar de los árboles y zonas verdes allí encerrados.»
A partir de este momento, guardamos el libro y realizamos nuestra propia
ruta. Pasamos por al lado del Museo Sorolla con su bello patio exterior, por el Edificio Pirámide y por otros imponentes edificios del barrio, buscando un lugar cálido. Antes de encontrarlo en la Plaza Olavide, hablamos del frontón Beti Jai, espacio deportivo que, aún declarado Bien de Interés Cultural, continúa cerrado y con amenaza de ruina.
En este Despaseo nos encontramos con vallas, espacios cerrados y patrimonio oculto y decaído. Dos de los espacios sobre los que hablamos hoy aparecen en una edición impresa de El Salto que habla de patrimonio en ruinas:
La Plaza Olavide nos presentó, por suerte, un espacio cálido, circular, donde se aprecia la vitalidad, el uso y el encuentro barrial. Aquí terminamos este Despaseo, único y con aprendizajes, como cada Despaseo.


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